Torrecárdenas

El Hospital Universitario Torrecárdenas concluye la segunda fase de una complicada anastomosis magnética en una menor

Los doctores Luis Alonso y Eduardo López Candel, del Servicio de Cirugía Pediátrica, y Rafael Galera, digestivo pediátrico, realizaron la primera intervención de este tipo en España en un lactante

Cirujanos pediátricos del Hospital Universitario Torrecárdenas han realizado la segunda fase de una complicada intervención, una anastomosis magnética, en una paciente de menos de un año de edad con la que han conseguido la permeabilidad total del esófago de la paciente y que pueda alimentarse por la boca y no mediante una sonda a través del estómago, tal y como tenía que alimentarse.

Esta segunda fase es la continuación de la primera intervención realizada en nuestro país de estas características. Bajo la coordinación y dirección del doctor Luis Alonso Jiménez, jefe de Servicio de Cirugía Pediátrica, y junto a los doctores Eduardo López Candel, también de cirugía pediátrica y Rafael Galera, de digestivo en el área de Pediatría, se ha realizado esta compleja intervención que ha contado con un trabajo previo de diseño personalizado y posterior colocación de dos imanes, uno en el extremo superior y otro en el extremo inferior del esófago de la paciente que ya fueron retirados y que han propiciado la sustancial mejora en la calidad de vida de la menor.

Un trabajo de todo el Servicio de Cirugía Pediátrica que del hospital que hay que poner en valor”. Según han detallado desde el Servicio de Cirugía Pediátrica, “había dos fondos de saco ciegos de esófago sin comunicar entre sí. El superior comunica con la boca y el inferior con el estómago. Por eso, diseñamos a medida artesanalmente dos imanes de neodimio milimétricos y colocamos mediante endoscopia digestiva alta, a través de la boca, un imán de neodimio en el fondo de saco superior y lo dejamos ahí. Posteriormente, a través de una gastrostomía de alimentación (orificio que comunica exterior con el estómago) metimos otro endoscopio y colocamos el imán de abajo en el fondo de saco inferior”. El proceso, según han detallado desde el Servicio de Cirugía Pediátrica, continuó con una radioscopia “en la que vimos que ambos imanes estaban alineados y separados unos dos centímetros. Al controlarlos pasado un tiempo vimos en la radiografía que se habían pegado. Y al extraerlos por la boca unidos comprobamos en la esofagoscopia que gracias a la fuerza magnética y la unión de los imanes de neodimio se había creado una luz patente por la que había tránsito de saliva. Tras varias dilataciones de esa nueva luz la niña pudo realimentarse. Hemos evitado abrir el tórax y tener que hacer anastomosis esofágica quirúrgica”.

Antecedentes de la primera anastomosis magnética realizada en España en un lactante

Hay que recordar que esta paciente estaba afectada por una atresia de esófago. El esófago es por donde pasa la comida de la boca al estomago, y a la niña le faltaba una parte del mismo, por lo que quedaban las dos extremidades en formas de ‘bolsa de saco’, sin que hubiera una comunicación entre ambas partes. La primera parte de la intervención se hizo a través de fuerzas magnéticas para lo que se diseñaron dos cilindros magnéticos o imanes de neodimio a la medida de la propia paciente, de forma personalizada, calculando las dos partes. En el extremo superior con un imán de cinco milímetros de diámetro y en el extremo inferior de tres milímetros. “Todo ello con el asesoramiento técnico necesario a la hora de realizar el diseño de estos imanes”, han recordado desde el Servicio de Cirugía Pediátrica.

En esta primera cirugía “se introdujo a la paciente por la boca un endoscopio pediátrico (una cámara que ofrece imágenes en tiempo real) donde se localizó el bolsón superior cerrado y ahí se dejó el primer imán. Y a través del orificio del estómago por el que se alimentaba se introdujo el otro para buscar la parte del fondo de saco en ese bolsón de abajo para poder dejar el otro imán en esa zona. Así, ambos se orientaron y por su fuerza magnética se juntaron. De esa manera el tejido cerrado se ha repermeabilizado ‘asombrosamente bien’, según hemos comprobado en la endoscopia que realizamos posteriormente”.

Diferentes tipos de atresia

Según han explicado “conviene señalar que existen varios tipos de atresia. La más frecuente (85% de los casos) presenta una fistula entre el bolsón inferior (la que sale del estómago) que suele acabar en la traquea. La intervención que hemos realizado pertenece a un tipo de atresia mucho menos frecuente en el que ambos cabos no están comunicados, con el agravante de que en nuestro paciente el espacio de separación entre ambos era mayor a seis cuerpos vertebrales (“atresia ultra-long-gap”), lo cual supone un reto quirúrgico de enorme dificultad”.

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