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El Hospital Universitario Torrecárdenas realiza el pilotaje del circuito del Programa Poblacional de Cribado de Cáncer de Cérvix

  • Liderado por Anatomía Patológica, este programa realizado en colaboración con el Distrito Sanitario Almería se basa en las pruebas de citología líquida y test molecular de VPH

El Hospital Universitario Torrecárdenas ha puesto en marcha un programa de pilotaje del circuito que se utilizará para el cribado poblacional de cáncer de cérvix con citología en fase líquida y test molecular de VPH. Este programa está liderado por la Unidad de Anatomía Patológica y en el ámbito de un grupo multidisciplinar de trabajo se integran tanto la atención primaria (Distrito Sanitario Almería y Centro de Salud Mediterráneo), como la atención hospitalaria (Unidad de Ginecología y Obstetricia y las unidades de Laboratorio y Hematología).

La responsable de la Unidad de Anatomía Patológica, María del Mar Berenguel, ha destacado que “poner en marcha este programa en tan poco tiempo, ha sido posible gracias al trabajo en equipo desarrollado por todos los profesionales de las distintas unidades de gestión clínica implicadas en el proceso, así como por el apoyo recibido desde el primer momento tanto por la dirección gerencia del Hospital Universitario Torrecárdenas como la dirección gerencia del Distrito Sanitario Almería”.

Por su parte, el director gerente del centro hospitalario almeriense, Manuel Vida, ha señalado que “esta es una muestra más de que trabajando en equipo, somos capaces de seguir mejorando la atención a toda la población de Almería” y ha querido felicitar a la Unidad de Anatomía Patológica del Hospital Universitario Torrecárdenas “por liderar este trabajo y por ser la encargada de centralizar, supervisar, integrar y validar todos los datos obtenidos en este programa de pilotaje de cribado y las acciones que pueda ser necesario realizar a la vista de ellos”.

 

Para mujeres de entre 25 y 65 años

Este nuevo cribado poblacional incluirá a todas las mujeres con edades comprendidas entre los 25 y los 65 años. A las participantes entre 25 y 34 años se les hará citología lìquida cada tres años, mientras que a las mujeres de 35 a 65 se les hará una determinación de Virus del Papiloma Humano de Alto Riesgo (VPH-AR), causante del cáncer de cérvix o cuello de útero, cada 5 años. “La prueba de VPH que se realiza en este grupo de edad tiene una mayor sensibilidad para la detección de lesiones precancerosas, por lo que realizarse la prueba con más frecuencia no tiene ningún beneficio. En caso de tener un resultado positivo para VPH de alto riesgo, simultáneamente se realiza una citología refleja para diagnosticar lesiones epiteliales y/o glandulares”, ha destacado la doctora María del Mar Berenguel. A partir de los 65 años, si las pruebas anteriores han sido normales, no es necesario repetirlas.

Las mujeres vacunadas frente a VPH también deben hacerse pruebas de detección precoz de cáncer de cuello de útero, ya que la vacuna a pesar de ser muy eficaz no protege frente a todos los tipos de VPH. La responsable de la Unidad de Anatomía Patológica del Hospital Universitario Torrecárdenas también ha incidido en que “este tipo de programas ha demostrado claramente su eficacia, puesto que su aplicación de forma adecuada y sistemática en determinados países ha conseguido reducir en un 70-80% la incidencia y mortalidad por este cáncer. Este beneficio se debe a la detección de lesiones premalignas asintomáticas cuyo diagnóstico y tratamiento evita su progresión a cáncer”. Además una de sus grandes ventajas es que en una única visita a la consulta de Atención Primaria, con una única toma y en un único envase con medio líquido que se envía al laboratorio de Anatomía Patológica del Hospital Universitario Torrecárdenas se obtiene el resultado del cribado. Entre 7-10% de las mujeres cribadas tienen VPH de alto riesgo positivo. Se ha podido articular en un tiempo mínimo, la petición electrónica desde atención primaria, que se lleva a cabo a través del MPA-Diraya (Módulo de Pruebas Analíticas) “lo que asegura la trazabilidad completa de las muestras y la integración de todos los resultados en la historia digital de la paciente, el circuito de toma y envío de la muestra, su recepción y clasificación en la Unidad de Anatomía Patológica, la realización e interpretación de la prueba correspondiente según algoritmo clínico (citología, VPH o ambas), interpretación y emisión de informe integrado, con visualización tanto en atención primaria como en hospitalaria y la derivación protocolizada a la Unidad de Ginecología y Obstetricia en caso necesario”, ha señalado María del Mar Berenguel. Además del programa de cribado, en el caso de las mujeres que cumplen criterios de alto riesgo personal o riesgo de cáncer familiar o hereditario se realiza la valoración del riesgo individual y su seguimiento a través de protocolos de actuación específicos.

Este programa se ha realizado en España mediante citología y con carácter oportunista desde hace 50 años. En el año 2019 este programa se modifica dentro de la cartera común de servicios del Sistema Nacional de Salud en el ámbito de salud pública (Orden SCB/480/2019) pasando a ser un programa organizado de carácter poblacional y a incorporar la prueba de detección del virus del papiloma humano (VPH) como prueba primaria de cribado en una parte de la población diana. Las comunidades y ciudades autónomas tienen 5 años para iniciar el cambio en el programa y 5 años más para alcanzar una cobertura próxima al 100% de la población.

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